QUEREMOS VER A JESUS


QUEREMOS VER A JESUS
San Juan 12:20-26


A veces nos quedamos observando el mundo que nos rodea (Familia, compañeros de trabajo/ estudio, vecinos, ciudad etc.)  y cada uno esta metido en su propio mundo y la gran mayoría de ellos lejos de JESUS, al parecer predominan otros intereses y no las cosas de Dios, pero esta tendencia mayoritaria no significa que se aplica en todos.

Si pudiéramos ver la cantidad de personas que están a nuestro alrededor que quieren conocer de Dios, quedaríamos sorprendidos, de lo que Dios esta haciendo y lo indiferentes que hemos sido por estar tan concentrados en nosotros nos han dejado de imporat los demás al Señor no¡¡¡¡

San Juan relata un caso similar en el tiempo del Señor.

12:20-21 Los griegos eran extranjeros pero en esa ocasión subían a una celebración del pueblo de Dios, lo cual refleja su interés, ellos se acercaron a Felipe y le dijeron “Queremos ver a JESUS” , muchos de nuestros amigos, compañeros y vecinos, en el fondo de su corazón quieren ver a JESUS y nosotros hemos callado.

12:22 “Felipe se lo dijo a Andrés”, es bueno buscar apoyo y consejo de nuestros lideres, en casos especiales, pero no podemos ser “dependientes” es decir necesitar de un tercero para ayudar a alguien, cuando Dios quiere que yo mismo lo haga.

12:23 “Ha llegado la hora” , Jesús hablo de que había iniciado un nuevo tiempo, en el cual que muchos iban a glorificar al Hijo de Dios, nosotros estamos también dentro de un tiempo de Dios especial, cada día la palabra del Señor es mas conocida, mas anunciada y mas predicada, porque no unirnos a este tiempo?

12:24 “si no mueren no darán fruto” , si no morimos a los temores, a los prejuicios, al egoísmo, al orgullo nunca vamos a ser útiles en el Reino de Dios.

12:25 El egoísmo nos va a llevar a perder nuestras vidas, a perder el verdadero propósito de ella, la cual se salva cuando servimos a otros para que descubran la vida en Cristo.

12:26 “Si alguno me sirve” , el que sirve al Señor donde El esta estará también,  será honrado por el Padre, esto es un privilegio tremendo yo sirvo a Dios:  orando por otras personas, hablándoles de las promesas del Señor, animándoles cuando están débiles, enseñándoles todo el consejo de la palabra que hemos oído, y impulsarlos a que sigan a Dios también.

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