NO PEQUES MAS
VE Y NO PEQUES MAS
San Juan 8
¿Alguna vez nos han sorprendido haciendo algo malo? Seguramente que si. Es una situación muy incomoda, en la que nos sentimos muy mal, apenados y avergonzados por haber sido descubiertos, pero que tal si a eso le agregamos algo peor , imaginemos que nuestros pecados fueran expuestos en publico, proyectados en pantalla gigante, como nos sentiríamos?
En las escrituras encontramos el caso de una mujer a la que le ocurrió algo similar, mientras en los hombres encontró juicio y acusación en Cristo encontró perdón y una nueva oportunidad.
8:3-4 Esta mujer fue “sorprendida”, siendo casada la descubrieron acostándose con otros hombre.
8:5 Aquellos que la sorprendieron le juzgaron y la condenaron: “morir apedreada”, muchas personas emiten juicios contra otros, profieren condenas por las faltas delos demás.
8:6 Mientras los hombres y quizás los demonios nos estén acusando delante de Dios, El guardara silencio. Estos judíos tentaban al Señor, para ver si El iba a dar otro veredicto que estuviera en contra de la ley de Moisés, poco les interesaba la justicia pues la Ley de Moisés condenaba tanto a la mujer adúltera como al varón adúltero por tener relación sexual con ella. El texto dice: "Si un hombre comete adulterio con la mujer de su prójimo, serán castigados con la muerte tanto el adúltero como la adúltera" (Levítico 20:10). Es interesante que en esta condena el texto mencione primero al varón y en segundo lugar a la mujer, mas sin embargo ellos solo trajeron a la mujer.
8:7 Tremenda confrontación, el que este libre de pecado que tire la primera piedra, con estas palabras el Señor anulo la posibilidad que un hombre puede juzgar a otro.
8:8-9 El Señor continuo al margen con respecto a la mujer, siguió escribiendo, mientras aguardaba la reacción de los presentes. Quienes acusados por su conciencia se fueron marchando desde el mas viejo hasta el mas joven, los mas viejos tenían su conciencia quizás mas cargada que los mas jóvenes y por eso fueron los primeros en irse. Y quedo solo JESUS con la Mujer.
8:10 Finalmente ocurre el encuentro de esta mujer a solas con el Hijo de Dios. El Señor le hace ver que no hay quien la pueda acusar, ni condenar.
8:11 Ni yo te condeno , el Señor era el único que podía tirarle la piedra a ella, mas sin embargo le perdona su pecado y la envía a vivir una nueva oportunidad en su vida , sin pecado: “ve y no peques mas” , el Señor nos perdona, pues el no vino a condenar al mundo si no a salvarlo, mas sin embargo los perdonados tenemos una responsabilidad: Cambiar , cortar con el pecado, dejar de hacer lo que no agrada a Dios.
Reflexionar : Cuantas veces nos ha perdonado el Señor, que cambio hemos hecho.
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