NO MUERAS SENTADO: ELI
Dios siempre ha tenido un diseño claro para su pueblo: formar un reino de sacerdotes . Desde el Antiguo Testamento hasta la revelación final en Cristo, el llamado divino ha sido el mismo: que su pueblo viva en comunión con Él, represente su santidad y manifieste su gloria en la tierra. Sin embargo, la Escritura también nos muestra una advertencia seria: el sacerdocio puede deteriorarse . No necesariamente por ausencia de actividad religiosa. No necesariamente por falta de templos. No necesariamente porque desaparezcan los sacrificios o las reuniones. A veces, el verdadero problema es más profundo: el sacerdocio sigue funcionando externamente, pero ha perdido su fuego interior . Ese fue precisamente el drama vivido en los días del sacerdote Elí. Lo que comenzó como una aparente normalidad espiritual, terminó en una de las declaraciones más trágicas de la Biblia: “Icabod” “Traspasada es la gloria de Israel” (1 Samuel 4:21) Este mensaje nos confronta con una pregunta urgente...